Caballero
Caballero El silencio se instala entre ellos. Finalmente, Ortiz se sirve otro trago y lo mira con resignación.
—Tienes agallas, lo admito. Pero no ganarás. Esta ciudad no cambia.
Caballero se pone de pie, con la seguridad de que su jefe tiene razón. Tal vez no ganará. Tal vez la historia quedará sepultada, como tantas otras.
Pero él no se calló. Y eso, en este mundo podrido, ya es una victoria.
Sale de la oficina con el amanecer en el horizonte y una sensación extraña en el pecho.
No es justicia.
Pero es suficiente.
FIN de "Caballero"