Caballero
Caballero —¿Dónde conseguiste esos papeles? —pregunta Hidalgo en voz baja, sin mirarlo directamente. —Alguien me los dejó. No sé quién. Pero lo que dicen es claro: alguien dentro de la universidad estaba manejando dinero de forma sucia. Y Llopis estaba en el camino. —No sigas con esto, Gabriel. Te lo digo en serio.
Caballero lo observa con suspicacia. La voz de Hidalgo tiene un matiz extraño, mezcla de miedo y cansancio. Pero antes de que pueda insistir, una mujer interrumpe la conversación. Morena, de expresión seria, vestida de manera formal.
—Gabriel Caballero, ¿verdad? —dice con un tono que no invita a la confianza. —Depende de quién pregunte. —Trabajo con la policÃa. Necesito hacerle unas preguntas sobre su interés en el caso de Mónica Llopis.
Caballero siente una presión en el pecho. Esto se está moviendo más rápido de lo que esperaba. Lo llevan a una comisarÃa donde lo interroga un inspector de rostro curtido y mirada penetrante.
—Escuche, Caballero. No sé qué cree que está haciendo, pero si sigue hurgando donde no debe, se va a meter en problemas. Llopis murió de un infarto. Caso cerrado.
