El cuarto poder
El cuarto poder El nuevo periódico, según el orador, tenía «una gran misión que cumplir». Esta misión consistía en plantear las reformas, los progresos que la villa reclamaba. La necesidad de estas reformas y estos progresos «estaba en la conciencia de todo el mundo». El mercado cubierto se había hecho absolutamente indispensable. La carretera a Rodillero era el anhelo constante de ambos pueblos. En cuanto al macelo público don Rosendo se preguntaba con sorpresa cómo la villa podía consentir que existiese un foco de inmundicia como el actual, que era «un verdadero padrón de ignominia».