El cuarto poder
El cuarto poder El robusto corpachón de este, alzábase sobre el grupo. Daba la mano por encima de las cabezas a los amigos que no podÃan llegarse a él, y su noble y bondadosa fisonomÃa sonreÃa a todos.
Don Mateo, alzándose sobre la punta de los pies y tirándole del brazo para que se doblase, pudo decirle al oÃdo:
—¡Qué función te has perdido, Gonzalo! Lástima que no hayas llegado por la tarde. La tiple cantó como un ángel… ¡Y el baile…! El baile te digo, chico, que ni en Bilbao ni en la Coruña lo sacan mejor… Pero no te disgustes, que yo haré que se repita antes que se vaya la compañÃa… o poco he de poder.