La aldea perdida

La aldea perdida

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Vamo, hombre, no seas guasón! —exclamó Celso, que por haber estado en el servicio militar tres años había llegado al pueblo hablando en andaluz. —Á ti te molerán lo que tengas que moler, como á too María Santísima. ¡Si pensarás que te han de dar más arriba del cogote!

—Yo no sé dónde me darán, pero sí certifico ¡puño!, que antes de darme he de dejar dormidos á muchos de ellos.

—Sí, á fuerza de sidra.

—Á fuerza de palos, ¡puño! ¿Cuándo me has visto brincar atrás ó esconder el cuerpo al empezar la bulla?

—Al empezar no, pero al concluir te han visto muchos entre los pellejos de vino ó detrás de las sayas de las mujeres.

—¡Mientes, puño! ¡Mientes con toda la boca! El día del Obellayo si no es por mí, que di la cara á Firmo, os llevan los de Rivota de cabeza al río.

—La cara no la diste á Firmo, sino á la mata de zarzas y ortigas donde te sepultaste cuando él te buscaba… Eso me contaron el jueves en la Pola.

—Si ha sido Firmo quien te lo ha contado, yo le diré esta noche á ese cerdo quién es Bartolo de Entralgo. Este palo tan majo que corté en el monte ayer nadie lo estrena más que él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker