La aldea perdida
La aldea perdida Demetria se puso colorada.
—Es más viejo que D. Antero —prosiguió Flora— y es más rico también… y más llano… y más campechano y amigo de los pobres…
—¿Es de Laviana?
—SÃ, de Laviana.
—¿Es de la Pola?
—¡Anda! Si te digo eso ya lo tienes acertado… Pero, en fin, te lo diré, pues de otro modo llevas traza de no acertarlo en la vida… No, no es de la Pola.
Demetria volvió á quedar pensativa. Dibujándose al cabo una sonrisa en sus labios de coral, preguntó tÃmidamente:
—¿El capitán?