La aldea perdida
La aldea perdida Cuando hubo cenado, antes de retirarse á descansar preguntó dónde se hallaba el pueblecillo de Canzana. Regalado y su esposa se lo explicaron. Informóse después de si habitaba en él un cierto sujeto llamado Gregorio que tenÃa por esposa una mujer llamada Felicia. Efectivamente allà vivÃan tales sujetos. Nada más preguntó. Dió las buenas noches y se retiró á la habitación que D.ª Robustiana le habÃa preparado.
Cuando ésta y su consorte se encontraron solos miráronse con ojos donde brillaba la sorpresa y el triunfo.
—¡Ella es! —exclamó Regalado con voz de falsete.
—¡Ella es! —respondió D.ª Robustiana sin alzar más la voz.