La aldea perdida
La aldea perdida Sin embargo, no faltó quien diese parte á la autoridad y á la media noche se presentó la guardia civil en Canzana y prendió al criminal en su alojamiento. No estuvo más de dos meses en la cárcel. Los paisanos, temerosos de la venganza, no dieron declaraciones muy explÃcitas. Martinán, cuya herida cicatrizó antes de los treinta dÃas, no por temor, sino por motivos puramente dialécticos, tampoco quiso declarar contra su agresor.
—¿Qué gano yo con que él vaya á presidio? ¿Lo sufrido no está sufrido? ¿Podrá alguien quitármelo?… ¡Pues entonces!…
