La aldea perdida
La aldea perdida —Márchate ya, bandido. Déjame morir, que si no las pagas en este mundo las pagarás en el infierno.
—¡El infierno! —exclamó Plutón riendo. —¡Estás en él, querida! ¿No has aprendido en la doctrina que el infierno está debajo de la tierra? Pues debajo te encuentras y nada menos que en compañÃa del diablo mayor. Pero este diablo que tú aborreces, cuando está enamorado es más blando que un cordero y sabe hacer caricias como los ángeles… ¡Ya verás, ya verás!… La sangre que corre debajo de esta corteza de carbón es encarnada como la de ese palurdo de la Braña y es más caliente… ¡Ya verás, ya verás!… Nadie nos oye, nadie nos ve… Al fin saldrás de aquÃ, te lavarás… y como si no hubiera pasado nada… Plutón se quedará en el infierno y tú volverás al cielo… ¡Ven á mis brazos, terrón de azúcar!, ¡ven, pedazo de gloria!…