La aldea perdida
La aldea perdida Como se ve las sombras del crepúsculo descender velozmente por las montañas ennegreciendo el valle, asà bajaron sombrÃos y rápidos los guerreros de Villoria. Los clavos de sus zapatos chocando con los pedernales despedÃan luces fatÃdicas. Fiero y erguido marchaba á su frente el intrépido Nolo. Su montera puntiaguda se alzaba sobre las demás semejante á una nube que avanza cargada de rayos por el firmamento.