La aldea perdida
La aldea perdida —¡Ah pÃcaro!… ¡Le voy á arrancar las orejas! —exclamó cambiando súbito su emoción en furor. Y ya se disponÃa á ir en busca del criminal, pero Demetria la retuvo.
—No, madre, no salió de él… Fué Tomás el de la tÃa Colasa quien se lo dijo y por eso se pegaron.