Esperanza. La autobiografía
Esperanza. La autobiografía Algunos aplaudieron con entusiasmo. Otros, con intereses más oscuros, guardaron silencio. La economía mundial sigue dominada por quienes ven la naturaleza como un simple recurso para explotar, sin importar las consecuencias.
Pero el problema no es solo de los grandes empresarios o los gobiernos. También es de cada persona que desperdicia, que consume sin medida, que ignora el impacto de sus acciones. Todos tienen una responsabilidad en el cuidado del planeta.
Un anciano campesino lo expresó de manera sencilla: —Mis abuelos me enseñaron que la tierra se cuida como se cuida a un hijo. Si la tratas bien, te da vida. Si la maltratas, te la quita.
No es demasiado tarde, pero el tiempo se agota. Si no se actúa ahora, las próximas generaciones pagarán el precio.
Cuidar el planeta no es una opción, es una obligación. Porque la tierra no pertenece a nadie en particular, sino a todos. Y sobre todo, a quienes aún no han nacido.