Esperanza. La autobiografía
Esperanza. La autobiografía En los barrios de inmigrantes de Buenos Aires, la historia del Principessa Mafalda se contaba como una advertencia. Partió de Génova rumbo a Brasil y Argentina con más de mil pasajeros a bordo. Una tarde, un estruendo sacudió la nave. La hélice se desprendió y abrió una herida mortal en el casco. El agua entró con furia, el barco se inclinó, los botes salvavidas fueron insuficientes. Algunos pasajeros, desesperados, se arrojaron al mar, donde la oscuridad ocultaba otro peligro: los tiburones.
Los músicos de la orquesta recibieron una orden: seguir tocando. Cuando el barco se hundió, se dijo que el comandante permaneció a bordo hasta el final. Su cuerpo nunca apareció.
—Nos habríamos hundido con ellos —dijo la abuela Rosa, muchas veces, al recordar aquel naufragio.
Los Bergoglio iban a viajar en el Mafalda , pero no lograron vender sus bienes a tiempo. Tuvieron que devolver los pasajes y aplazar su partida. Años después, cuando finalmente embarcaron, lo hicieron en otro buque, el Giulio Cesare .
