El pozo de la vida y otros cuentos tragicos
El pozo de la vida y otros cuentos tragicos —El armiño ha encarecido mucho en estos últimos tiempos —decÃa Igor, el más elocuente de los tres traficantes—, y es porque el animalito se acaba; pero tú deja pasar un siglo, y verás que una piel de esquimal es más rara que la del armiño, desde el mar de Baffin a las costas islandesas. ¡Es una gente! —repetÃa Igor en torno enfático—. ¡No se ha visto gente tan rara! Y siempre que estuve allà trabajando, a las órdenes del enviado de la CompañÃa que compra al por mayor toda piel, creà morir de asco de tanta suciedad. ¡Oh! ¡Los muy sucios!
Reprimimos una sonrisa, porque los rusos, en general, no gozan fama de aseados, y para que un ruso se horripile de la suciedad de algo o de alguien, ¿cómo será y qué abismos de inmundicia encerrará la vida de los cazadores de pieles del paÃs del armiño inmaculado? ¿Y quién sabe si un holandés que estuviese presente —ellos que lavan las fachadas— sonreirÃa, a su vez, de nuestro sonreÃr?