El pozo de la vida y otros cuentos tragicos
El pozo de la vida y otros cuentos tragicos Una tristeza horrible le embargó ante el pensamiento de su inútil y oscuro sacrificio. Era la hora del anochecer: plomizas nubes ensombrecían el horizonte y las exhalaciones lo alumbraban un momento con lividez aterradora. Un gentío hirviente se agolpaba alrededor de las carretas, que marchaban muy despacio. Había mareas, y la multitud se apelotonaba, clamorosa.
A media distancia de la prisión, un tropel separó a la primera carreta de la segunda, en la cual iba Jacobo entre dos guardias municipales. La primera siguió andando; alrededor de la segunda se arremolinó denso núcleo de hombres. Hubo tumulto, se cruzaron injurias entre la escolta y el pueblo; dos enormes carros cargados de heno se plantaron ante la carreta; el más cercano volcó adrede. Jacobo comprendió.