El pozo de la vida y otros cuentos tragicos
El pozo de la vida y otros cuentos tragicos A pesar de la amistad que unÃa a su padre y esposo con Paredes, Cecilia Mardura y Obdulia Encina mordÃan a Rosa, soltando insinuaciones en los cÃrculos de la devoción y de la clase media comercial, con una inquina en que se mezclaban los rencores celosos y el despecho de la ropa anticuada y modesta que vestÃan ambas, mientras la Gallinera, ayer, ayer mismo, habÃa estrenado un sombrero de plumas…, y no de gallina, sino de legÃtimo avestruz.
Tomó doble incremento el rumor con motivo de una ausencia del marido de Rosa. Era Paredes activÃsimo en negociar, y creÃase que, molestada su mujer por lo humilde, y prosaico de la esfera en que se desarrollaba su industria, deseaba salir de ella, e impulsaba a Paredes nada menos que hacÃa especulaciones en gran escala, negocios bancarios. Hablábase de emisión de acciones, de capitales dedicados a una fabricación vasta, de papel y serrerÃa. Era voz unánime de la envidia, que se despereza rugiendo cuando alguien mejora de suerte, que por mucho que ascendiera Ulpiano el Gallinero, jamás llegarÃa a señor, ni perderÃa su facha ordinaria y tosca, sus manazas peludas, sus orejas coloradas y su faz ruda, en que los dientes sin limpiar, verdosos, infundÃan repugnancia.