El pozo de la vida y otros cuentos tragicos
El pozo de la vida y otros cuentos tragicos Salvado por el guardia de la rechifla y la agresión, al otro dÃa del ridÃculo incidente, Laurencio estaba en la cama con fiebre; y en la cama permaneció un mes, dolorido, hecho un guiñapo. Antes de levantarse, solicitaba permuta de destino, y su primera salida la hizo furtivamente, para abandonar la ciudad testigo de su derrota.
Lo peor de su castigo fue que el mote de pajarraco le siguió ya a todas partes. La noticia iba con él, y el ridÃculo lo llevaba en su maleta, como llevaba Byron el esplÃn. Aumentaba su ignominia el que se dijese que Rosa, de acuerdo con su marido, habÃa preparado la emboscada y sugerido la burla. Laurencio tenÃa impulsos de embarcarse para América o suicidarse. Al cabo, halló otro refugio, otro género de muerte. ¡Pecho al agua! Se casó…