El pozo de la vida y otros cuentos tragicos
El pozo de la vida y otros cuentos tragicos —Voy a morir —articuló Bisma—. TenÃas razón, hombre puro y sabio: la guerra es una cosa horrible…; pero el chatria respira con deleite el olor de la sangre. ¡Cuánta a mi alrededor! ¡Cuánta! Arroyos, torrentes, mares… Me ahoga. Dame almohada en que recostar la cabeza para morir.
Kunti trató de acomodar en su regazo, sobre sus rodillas, la desfigurada cabeza, monstruosa. Como viese que Bisma no descansaba asÃ, a una señal expresiva del veterano, recogió del suelo varias agudas flechas, las colocó en haz, y sobre ellas acomodó cuidadosamente la testa, donde la muerte empezaba ya a tender velo sombrÃo. Bisma sonrió contento, y murmurando: «Adoración a ti, Kali, de la faz de loba», dejó que se desciñese el estrecho abrazo de su cuerpo y su alma.