El pozo de la vida y otros cuentos tragicos
El pozo de la vida y otros cuentos tragicos —Señora, perdóneme… —murmure cada vez más extrañado—. No me exija usted una credulidad aparente. SÃrvase informarme del origen de su aprensión; necesito comprender de dónde procede el estado de ánimo de usted, que se relaciona, sin género de duda, con el estado anormal y la debilidad de su hijo.