Ifigenia
Ifigenia —«¡Es curioso! MarÃa Antonia que me detesta, se preocupa con vivÃsimo interés de mi salud moral, y ha descubierto que mi intimidad con Perucho es fea y peligrosa. En cambio, Abuelita, que declara todos los dÃas la importancia de dicha salud moral y parece estar convencida de su altÃsima superioridad sobre la salud fÃsica, en este caso, sólo se preocupa de la última, no mira más peligros que los que puede proporcionarme el caballo trotando demasiado de prisa, y ella, que tanto me quiere, me demuestra en semejante ocasión, una profunda indiferencia puesto que asà desdeña mi preciosa y delicada salud moral».