Ifigenia
Ifigenia De los anteriores progresos o cambios de vida, el del novio es el más reciente de todos y es sólo por esta causa por lo que lo he situado al final de la enumeración. A no haber mediado dicha circunstancia lo hubiese puesto a la cabeza de mi lista porque yo creo que el tener novio es para mà un acontecimiento de bastante importancia. Meditándolo bien y con calma, echo de ver que la importancia de semejante acontecimiento, no solamente se relaciona con mi vida actual, sino que tendrá quizás una gran influencia en la vida futura de las generaciones venideras, puesto que del novio resulta el matrimonio, del matrimonio los hijos, de los hijos los nietos, y de los nietos y biznietos, una larga descendencia, que puede multiplicarse hasta lo infinito, infiltrarse por todos lados e influir asà notablemente en el destino del mundo. Esta idea, basada en la virtud de las progresiones geométricas, me llena de satisfacción, porque despierta en mà el sentimiento de mi importancia en cuanto a entidad humana, me dice que seré quizás el tronco de una complicada trabazón de ramas genealógicas, y me advierte que mucho antes de mi nacimiento, era ya un eslabón indispensable e indestructible de esta larguÃsima cadena humana, cuyo origen se esfuma en lo más oscuro de la prehistoria, según el decir de algunos, y según el decir de otros como verbigracia tÃa Clara, no se esfuma en absoluto, sino que brilla reluciente y claro como el riquÃsimo broche de una cadena de oro, allá, bajo las selvas del ParaÃso Terrenal, en los amores virgilianos, patriarcales, y fecundos de Adán y Eva.