Ifigenia
Ifigenia Pero acabo de ver que estoy filosofando, y como no quiero malgastar mi inteligencia en decir cosas profundas que nadie ha de leer nunca, aquà me detengo en cuanto a filosofÃas, y paso a relatar en pocas palabras, con la mayor claridad y concisión de que soy capaz, cómo, y cuándo, me ocurrió este gran acontecimiento del novio.
Helo resumido aquÃ.
Un dÃa, hará cosa de cinco o seis meses, Abuelita, tÃa Clara y yo, nos hallábamos sentadas alrededor de la mesa, y como de costumbre almorzábamos las tres en silencio. Solamente yo, por hacer y decir algo, me abanicaba de tiempo en tiempo con la servilleta y exclamaba:
—¡Qué calor!
Pues aunque no lo sintiera en absoluto, nos hallábamos en agosto y no me parecÃa oportuno el decir por ejemplo:
—¡Qué frÃo!