Ifigenia
Ifigenia —Cada dÃa que pasa me gusta más Leal. ¡Qué carácter tan leal, y cómo cuida a MarÃa Eugenia! Se ve que la quiere de veras. ¡Ah! los maridos que dejan en completa libertad a sus mujeres, que no las vigilan, ni atienden en esos pequeños detalles que forman el conjunto de la vida, es porque no las aprecian y porque no las quieren!
Y tÃa Clara, que también ha observado lo mismo, me dice con frecuencia:
—¡Qué afortunada eres, MarÃa Eugenia, cómo te adora Leal! Debes complacerlo siempre, y sobre todo, debes dar gracias a Dios continuamente de que te haya proporcionado un novio tan bueno. No creas que todos son asÃ: ¡ah! qué suerte la tuya si logras que Leal se case al fin contigo: ¡él que ha dejado a tantas otras muchachas!