Ifigenia
Ifigenia Un lunes en la madrugada
ACABAN DE DAR las dos de la mañana… Y estas dos campanadas al sonar, como si fueran dos quejidos del silencio, se han metido de pronto en mis oídos, me han llamado con dos golpes, y dentro del alma, me han despertado el miedo…
Tengo miedo… Sí… escribo por distraer el miedo…
Fue el reloj viejo y estropeado del comedor el que dio las dos… ¿Serán realmente las dos? Ahora el reloj sigue haciendo como antes: tic, tac… tic, tac… tic, tac…
