Ifigenia
Ifigenia SÃ… es cierto, esa historia mÃa y de Gabriel ya pasó. Es una historia vieja y triste en donde los amantes se murieron, como se mueren siempre los amantes en las tristes y viejas historias de amor… como se murieron Leandro y Hero; y Ofelia y Hamlet; y Tristán e Isolda; y los amantes de Teruel; y el pálido Werther; y como murieron los perseguidos y torturados Romeo y Julieta…
Aquella historia y aquella vida de antes ya pasó, y ahora esta vida es otra… sÃ, es como si Gabriel y yo hubiésemos nacido de nuevo… Gabriel dice que su vida actual es una vida muy triste y una vida muy desgraciada y para decirlo llora… pero yo no… yo no lloro, porque mi vida es buena y tengo mi novio que me quiere, y he de casarme pronto… y seré feliz… y viviré tranquila… y feliz…
Pero ¡ah! esta ansiedad inmensa ¿de dónde viene, Dios mÃo?… ¡vendrá sin duda de mi falta de sueño y de la tensión horrible que vive dentro de mi alma, erguida y temblorosa, escuchando los pasos de la muerte, que camina, y camina, siempre cerca, y siempre, siempre, sin llegar a llegar!…