Las memorias de Mama Blanca
Las memorias de Mama Blanca Nuestros alaridos de felicidad eran ensordecedores y nuestras carreras desenfrenadas. Al fin de cuenta yo creo que, de no haber pronunciado Violeta su célebre palabra, de nefastos resultados, el recuerdo del trapiche se hubiera perdido sin duda en la multitud anónima de lugares, personas y escenas que yacen enterradas en mi memoria, como en un cementerio. Violeta provocó la severidad de Evelyn, la severidad de Evelyn salvó el trapiche de la oscuridad. El trapiche brilla, el trapiche titila en mis recuerdos.
¡Excelente Evelyn! Su influencia bienhechora pobló de alegrías nuestra infancia y apartó de ella el negro, el cruel aburrimiento que tortura el alma de los niños mimados, pobres víctimas de la saciedad, pobres capullos marchitos por el desencanto. Al sembrar prohibiciones sobre los objetos y lugares que nos rodeaban, Evelyn les daba vida. Soplando al igual que Dios encima de lo inerte, le ponía un alma divina: el alma que anima todo lo deseable.