El brillo de las luciérnagas
El brillo de las luciérnagas El niño retrocedió, sus pensamientos en caos. Su hermana, la misma que le habÃa hablado del Hombre Grillo, la que habÃa cargado con el peso del bebé y la máscara… ¿ella era la culpable?
Esa noche, mientras intentaba asimilar lo que habÃa escuchado, los chirridos regresaron, más fuertes que nunca. Esta vez, no tuvo miedo. Se levantó y caminó hacia la puerta. La abrió un poco, dejando que la luz del pasillo iluminara las sombras.
—Si eres real —susurró al vacÃo—, muéstrate.
Pero no hubo respuesta. Solo el sonido del viento filtrándose por las grietas del techo. Cerró la puerta y volvió a su rincón, sintiendo que algo habÃa cambiado. No sabÃa si era su percepción del mundo o simplemente él mismo, pero el sótano ya no parecÃa tan impenetrable.
Al dÃa siguiente, confrontó a su hermana. La encontró acunando al bebé, su máscara blanca descansando a un lado. —¿Es verdad? —preguntó, su voz temblorosa.
Ella lo miró, sorprendida. —¿Qué cosa?
—Que tú iniciaste el incendio.
La máscara volvió a su rostro, como un escudo contra las palabras. —¿Eso te dijo papá? —preguntó, su tono frÃo.