Botones y encaje
Botones y encaje ―Corre ―le dijo el hombre antes de lanzarse contra ellos.
El sonido de los disparos llenó el aire mientras Pearl corrÃa por las calles mojadas de Nueva York, la caja aún en sus manos. Su mente era un torbellino: ¿Quiénes eran esos hombres? ¿Por qué alguien estaba dispuesto a matar por esto?
Finalmente, llegó al apartamento y cerró la puerta con llave, respirando con dificultad. Se quedó en el suelo, mirando la caja. Sus dedos temblorosos acariciaron el borde del papel gris. SabÃa que no debÃa abrirla, pero no podÃa soportar más secretos.
Con un movimiento decidido, rompió el envoltorio. Dentro, encontró un frasco de cristal idéntico al suyo, pero lleno de botones de colores oscuros, cada uno con una inscripción grabada. Al leer las palabras en uno de ellos, su estómago se retorció: Traición.
Un mensaje venÃa pegado al fondo del frasco: Cada botón lleva un alma. Ahora llevas la tuya.
Un golpe en la puerta la hizo sobresaltarse. Era él, el hombre de la chaqueta de cuero. Entró sin esperar invitación, como siempre.
―¿Abriste la caja?
Pearl intentó ocultar su nerviosismo, pero él lo notó.