Amadeo I
Amadeo I «Le han llamado —me dijo MariclÃo— porque a esta buena señora le ha dado ahora por hacer obispos. Cree con esto desarmar a las damas católicas que le han declarado la guerra. Equivocada está de medio a medio, porque aunque propusiera una hornada episcopal de sacerdotes virtuosos y entendidos, el Papa no los aceptarÃa… Asà lo dije ayer a doña MarÃa Victoria, y ella me aseguró que secretamente, y sin que lo supieran don Amadeo ni VÃctor Manuel, habÃa tendido un hilo de inteligencia con el Vaticano, y por este hilo le habÃan dicho que sÃ, que propusiera… ¡Ay, no sabe esta buena señora con quién trata! Yo le dije: 'No te fÃes. Suponiendo que PÃo IX entre por el aro, no te preconizará más que obispos carlistones, afectos a él más que a ti y a tu marido… Hija mÃa, no te metas con Roma, ni creas que amansarás a las apostólicas damas, poniéndote todos los moños del catolicismo y del papismo…'. Y este bienaventurado Hilario Peña no se calará nunca la mitra. Es hombre bueno, sabio y caritativo. No tiene ambición…; no quiere obispar. Ya sabes que pertenece a la militar orden de Santiago el Verde, quiero decir que es de CaballerÃa».