Amadeo I
Amadeo I Oficiemos de revisteros imparciales: allí estaban la Navalcarazo y la Yébenes, señaladas por su furibundo catolicismo; la Campo Fresco, de agudísimo ingenio; la Belvís de la Jara, la Ruy Díaz, ilustres importadoras de toda elegancia francesa; la Villares de Tajo y la Gamonal, flor y nata de la aristocracia burguesa; la Trastamara, la Monteorgaz, la Villaverdeja y la Tordesillas, de remoto abolengo histórico. Entre los caballeros vimos a Paquito Uclés, a Pepe Armada, Jacinto del Pulgar, Guillermo de Arancis, Manolo Montiel y otros que sería prolijo enumerar… De la otra banda deben ser citadas con preferencia Paca la Alicantina, Marquesa del Cieno; la Eloísa, muy conocida en todos los círculos… viciosos; la Clotildona, la Rosa Huertas, Pepa la Sastra, espléndida de fofas carnes; la Napoleona, la Condesa del Real Cuño, la Sílfide, la Moño Triste y otras tales, cuyos linajudos nombres se escapan avergonzados de la pluma cuando queremos escribirlos.