Amadeo I
Amadeo I En don Casiano vimos el más cumplido, el más gallardo y obsequioso hidalgo campesino; en su mujer, doña Dulce, la más bella, la más airosa y afable dama labradora de estos reinos; en sus cinco niños, cinco ángeles que reproducían la hermosura y simpatía de sus padres. La casa, enorme y toda de planta baja, era el ideal de la humana vivienda: anchurosas estancias, patios y corrales poblados de alimaña volátil y de toda cuatropea cerdosa, ovejuna y caballar. Completo la figura del gran don Casiano diciendo que militaba en el republicanismo federal, y que tanto en él como en su linda consorte reconocimos las ideas más amplias y generosas. Estábamos, pues, Obdulia y yo en el Paraíso terrenal, y nuestra única pena era que antes de Reyes tendríamos que salir de él.