Amadeo I
Amadeo I Hablábamos de esto medio dormidos ella y yo, por lo cual quedó en mi cerebro aquella conversación como cosa de incierta realidad, tocando en la frontera de lo mentiroso y fantástico… Y a los pocos días caí enfermo de una fiebrecilla que empezó leve, y por descuidarla hubo de parar en tifoidea, que a mí me postró por más de tres semanas, y a Felipa dio mucho que hacer y que sentir. La pobre mujer, creyendo que me las liaba, forcejeó con la muerte, y mientras esta tiraba de mí para llevarme al otro barrio, mi coima tiraba con verdadera furia para dejarme aquí.