De Oñate a la granja

De Oñate a la granja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Gerona, sí señor. Por cierto que el año 34, siendo Leopoldito segundo comandante de la Guardia…

—¡Que no quiero historias, que no quiero historias! —gritó Rapella fuera de sí, esgrimiendo unas pinzas con que se arrancaba algunos pelos que asomaban en su nariz—. Adelante… A lo que te pregunto.

—Pues iba diciendo que en cuanto le vi, me fui derecho a él… ¡Qué sorpresa, qué alegría! Claro que me reconoció, y dijo: «¡Sancho!», así, con… con confianza… y yo dije: «Niño mío, mi D. Leopoldito…» así, con… con tristeza, porque me acordaba de aquellos tiempos felices, que ya no volverán… Me acordaba de cuando su mamá, aquella respetabilísima y santa señora…

—Sancho, que te pego.

—Voy… voy… Pues hablamos un ratito… le dije que venía al servicio de un señor diplomático…

—Muy bien.

—Y él se admiró… y luego… nada… Notando yo que quería seguir hablando con sus compañeros, de cosas del servicio, me despedí, y cuando le besaba la mano tuve el buen acuerdo de preguntar por el señor brigadier Narváez, y me dijo lo que consta.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker