De Oñate a la granja
De Oñate a la granja Y se metió corriendo en la Universidad, donde multitud de personas, unas de tipo militar, otras de obreros, le aguardaban inquietas. Calpena le seguía con sus ojos. ¡Y cuán solo y triste se quedó al verle desaparecer! En aquel momento ya obscurecía… Lloviznaba… ¡Qué triste anochecer!