De Oñate a la granja
De Oñate a la granja —Que en el tiempo que hemos estado fuera se me han muerto tres gallinas… ¡Mire usted qué contratiempo!…
—Sí que lo es… Pues mire usted, lo siento yo también.
—Las tres más bonitas, las más ponedoras que tenía.
—¡Qué lástima!
—No, no se ría… A pesar de estas bajas comerá usted huevos bien frescos. No hay que apurarse… Pero me estoy entreteniendo aquí como una tonta. Dispénseme, D. Fernando. Hasta ahora».