El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo —Mujer —insistió Chinitas—, que donde quiera que vamos me has de avergonzar…
El petimetre se volvió hacia nosotros y dijo, infestándonos con los perfumes de su ropa:
—No se puede estar donde hay gente ordinaria.
—¿Qué es eso de gente ordinaria? —exclamó la Primorosa atropellando a los que tenía al lado para abalanzarse hacia el almibarado joven—. Ya… a mí con esas. Pero si es el Sr. D. Narciso Pluma. Eh, Nicolasa, Bastiana, Polonia; mira al Sr. de Pluma, al que la otra noche le emprestamos dos reales pa osequiar a las madasmas que llevó a tu casa… Señor marquesito de la olla vacía, menos facha y más comenencia con las señoras, porque yo soy muy reseñorona y muy requete-usía, y sé dar pa el pelo, y vivan los farolones de Madrid.
A este punto llegaba, cuando un rumor cercano indicó que el príncipe estaba cerca. La Primorosa, con las majas que la seguían, trató de atravesar el gentío dando codazos y manotadas a derecha e izquierda.
—Ea, desepártense toos, que viene el sol del mundo. A un lao, a un laíto señores. Bastiana, Nicolasa, quitaros las flores del pelo, y vengan acá, que yo se las daré al lucero de las Españas. Míralo allá, viene a caballo por la Aduana.