El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo A fuerza de empujones la Primorosa logró, ¡cosa inaudita! despejar en torno suyo un breve espacio, donde campeaba sin obstáculo. Pero queriendo avanzar más aún, halló insuperable barrera en la persona de un majo decente, que con la capa en cuadril y el sombrero sobre la ceja, rechazaba varonilmente a cuantos intentaban adelantar hacia el centro de la carrera.
—¡Cómo! —dijo la maja con centelleante ira—. ¿Que no se pasa? ¿Y quién lo ice? Tú, Pujitos. Anda y qué güeno me sabe.
—No se pasa —dijo Pujitos, que se esforzaba en poner a la multitud en fondo, en filas, en compañías, en batallones y en brigadas—. Póngase ca una en su puesto, y no ladrar. Orden, señores… toos en fila. Primorosa, las mujeres a sus casas, y aquí denguna me levante el chillío.
—Pujitos de mi corazón —dijo la Primorosa con terrible ironía, clavando ambas manos en la cintura—. Si te requiero, si he venido por verte, si aquí vengo a pedirte de rodillas que me dejes pasar, y traigo un irgumento pa tu cara de peine viejo. ¿Quieres verlo?… Pues toma.