El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo —¡Eso, eso fue… el ramo! —exclamó Requejo.
—Anoche mismo —continué— pensaba decírselo a su merced; pero como estaba ahí esa señora, y después se quedaron Vd. y D. Juan de Dios haciendo números…
—¿Y ella se asomó al balcón? —preguntó Restituta.
—Eso no lo puedo asegurar, porque hacía oscuro y no vi bien. Pero encárguenme mis amos que esté ojo alerta, y no se me escapará nada. A fe que si Vds. me dieran la comisión de vigilar a la niña cuando salen de casa, la niña no se reiría de nosotros.
—¡Esto no se puede aguantar! —exclamó fieramente D. Mauro—. Vaya, acuéstense todos, que mañana le leeré yo la cartilla a la señorita.
Retireme a mi cuarto, y desde mi cama oía al espantoso Requejo, hablando con su hermana.