El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo La única contrariedad consistÃa ya en que Juan de Dios descubriese mi intriga, oponiéndose a nuestra fuga; pero yo contaba con la facilidad que ha existido siempre para cegar por completo a quien ya tiene ante los ojos la venda del amor. Bajé a la tienda, y ya desde el primer momento advertà que la fortuna no me era muy favorable, porque Juan de Dios estaba en conversación con dos militares franceses, y no era aquella ocasión a propósito para que me diera la llave falsificada que hacÃa falta.
Diré brevemente por qué estaban allà los dos franceses. Un oficial de administración militar fue en busca de mi amo para hablarle de no sé qué particularidades relativas al contrato de abastecimiento: acompañábale otro que me parecÃa teniente de la guardia imperial, el cual, entablada conversación con Juan de Dios, habló en incorrecto español y dijo que era del paÃs vasco-francés. Como el hortera habÃa nacido y criádose en el mismo paÃs, al punto se las echaron los dos de compatriotas, y hubo apretones de manos. El extranjero era un mozo alto y rubio, de modales corteses y simpática figura.

—¿No recuerda Vd. la familia Sajous, en Bayona? —dijo a Juan de Dios.