El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo —¿Pues no la he de recordar? Mi padre, D. Blas Arroiz, estuvo de escribiente en casa de Mr. Hipólito Sajous, en Bayona, y después en casa de otro Sajous en Saint-Sever —repuso Juan de Dios.
—El de Saint-Sever es mi padre —añadió el francés—; pero yo nací en Puyoo, donde aquel tiene una fábrica de tejidos. Me acuerdo de haber oído hablar en mi niñez de un administrador guipuzcoano que falleció en nuestra casa.
A este tenor continuaron hablando un cuarto de hora, hasta que al fin, después de mutuas felicitaciones y ofrecimientos, despidiose el francés, prometiendo volver a visitarnos. Yo estaba tan impaciente, que necesité disimular mi agitación para que no se me conociera en el semblante lo que traía entre manos. Sin perder tiempo, porque perderlo era perderme, dije a Juan de Dios:
—Vamos, amigo; este es el momento de entregar a la niña la carta amorosa que Vd. tiene escrita.
—Sí, chiquillo, aquí está —repuso mostrándome la epístola, que era un monumento caligráfico—. ¿Qué te parece este trabajo? ¿Has visto alguna vez letra como esta? Repara bien esa M y esa H mayúsculas. ¡Qué rasgos tan finos! Y esas letras con que pongo su nombre, ¿qué te parecen? Tres días de tarea eché en ese nombre divino, que como el de Jesús
Endulza el alma y la lengua
más que con la miel y azúcar,