El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo Nos dirigimos a la puerta que conducía a la escalera exterior. abrila yo, y salimos. Ya oscurecía. Un hombre bajaba de los pisos superiores, y se juntó a nosotros en la meseta. Advertí que nos miraba con sorpresa: observele yo a mi vez, y no pude menos de temblar reconociendo al licenciado Lobo, el cual extendiendo sus brazos como para detenernos, preguntó:

—¿Adónde van Vds.?
—¿Y a Vd. qué le importa? —dije con rabia viendo delante de mí obstáculo tan terrible.
Después, considerando que contra semejante cernícalo más convenía la astucia que la fuerza, añadí:
—Doña Restituta nos ha mandado salir en busca suya. Ha ido en casa de una amiga…
—Tú eres un picarón redomado —me contestó—. ¿A dónde vas con esa muchacha? Tunantes: ¡os fugáis de esta santa casa! Ya os arreglaré yo. Adentro pronto, si no queréis ir conmigo a la cárcel de Villa.
Mi desesperación no tuvo límites, y ahora celebro no haber tenido en aquel momento un puñal en mi mano, porque de seguro le hubiera partido el corazón al leguleño[10] trapisondista.