El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo —Dios nos ayudará —continuó el cura—. Veamos ahora cómo salimos de Madrid. ¡Oh qué persecución tan horrorosa! Me acusan de que fui amigo del príncipe de la Paz. Ya lo creo que fui amigo de S. A. No sólo amigo, sino aun creo que pariente. No puedes figurarte los líos que me han armado, Gabrielillo… y también te acusan a ti… ¡Has visto qué pícaros!… Que si escribíamos cartas… que si tú las llevabas… Verdad es que yo fui varias veces al palacio de S. A. para aconsejarle lo que me parecía conveniente para el bien de la nación; pero nunca le dije nada, porque con esta mi cortedad de genio… En resumen, hijo, sabiendo que me iban a prender, me puse en camino callandito, y pienso presentarme al señor Patriarca, para que disponga de mí. Pero oíd lo mejor. ¿Creeréis que ese tunante de Santurrias es quien más sañudamente me ha perseguido, dando testimonios falsos de mi conducta? Nada, nada; es cierto lo que yo dije en aquel sermón: ¿te acuerdas, Gabriel? Dije que la ingratitud es el más feo monstruo que existe sobre la tierra. Vilissima et turpissima hydra. ¡Quién lo había de pensar!
—Ahora pensemos, señor cura, cómo nos las vamos a componer para salir de este laberinto. ¿A dónde vamos? ¿Qué recursos tenemos?