El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
L entrar en mi casa, donde yo pensaba descansar un rato con Inés, antes de emprender la fuga, encontramos al buen D. Celestino que habiendo llegado la noche anterior, creyó conveniente albergarse en mi humilde posada antes que en otra cualquiera de las de la corte. Ya le había yo informado por escrito de la verdadera situación de las cosas en casa de los Requejos, así es que desde luego guardose de poner los pies en la famosa tienda. Él y nosotros nos alegramos mucho de vernos juntos, y apenas teníamos tiempo para preguntarnos nuestras mutuas desgracias, pues ya habrán comprendido Vds. que las del bondadoso sacerdote no eran menores que las nuestras.
—Pero hijos míos —nos dijo—, Dios nos ha de proteger. ¿Cómo es posible que los malvados triunfen fácilmente de los rectos de corazón? Vosotros huís de la maldad de aquellos dos hermanos, y yo también huyo, yo también vengo aquí ocultando mi nombre honrado, porque me persiguen como a un criminal.
Al decir esto, el buen anciano derramó algunas lágrimas y nosotros para consolarle, le animábamos presentándole el espectáculo de nuestra alegría, y contábamos entre risas y chistes las extravagancias y tacañerías de los tíos de Inés.