Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Echado de Aranjuez, como partidario que fue de Godoy, don Celestino vino a Madrid y se alojó en la modesta casa en que yo vivía, calle de San José, barrio de Maravillas, o de los Chisperos. Esta calle, de vecindario, se extendía recta desde la de Fuencarral a la de San Bernardo, y en ella está el portalón del Parque de Artillería. Cuando llegamos con la niña al domicilio del buen cura, que era un piso principal bajando del Cielo, amanecía; nos asomamos al único balcón de la casa para contemplar la dulce aurora, y la princesita, que con alegría risueña celebraba su libertad, se fijó en el paisaje urbano que desde aquellas alturas se mostraba.
—Esto que ves, princesa, es el Parque de Artillería —le dijo don Celestino—. En aquellos grandes edificios se alojan los artilleros. Mira, salen algunos con un carro para ir a casa del abastecedor en busca de las provisiones.
—¿Y esas montañitas tan bonitas, formadas por cosas negras y redondas, iguales todas y puestas con mucho orden? —preguntó la niña, sin dar tregua a su admiración.
—Esas son balas, chicuela —repuso el clérigo—. Los hombres han inventado esos juguetes para matarse unos a otros.