Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Cuando pasamos a la casa contigua yo no pensé más que en bajar inmediatamente a la calle. El cuento de hadas se posesionó nuevamente de mi espíritu, abriéndose paso por entre el humo y la sangre de la popular tragedia. Pensé que antes de acudir al palacio de Amaranto debía volver a donde dejé las personas más caras a mi corazón, el cura y la Princesita. Temía que en aquel barrio, donde enclavado estaba el Parque de Artillería, hubiesen ocurrido choques más terribles que los de la calle Mayor y Puerta del Sol. Presagiando atropellos de casas, sacrificios de inocentes, sangre y desolación, apenas puse el pie en la calle, yo no corría, volaba.