Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Dirigíme con esta noticia tranquilamente a casa y al llegar a la calle de San José encontré aquel sitio inundado de gente del pueblo, especialmente de mujeres, que reconocían los cadáveres. La Primorosa había recogido el cadáver de Chinitas. Yo vi llevar el cuerpo vivo aún de Daoiz en hombros de cuatro paisanos y seguido de apiñado gentío. De don Pedro Velarde oí que había sido completamente desnudado por los franceses, y en aquellos instantes sus deudos y amigos estaban amortajándole para darle sepultura en San Marcos.
Ya estaba cerca de mi casa cuando vi un chiquillo que, despavorido, cruzaba la calle, dando voces. Era Polo… Le llamé; vino a mí.
—Se los han llevado…, ¡ay!, se los llevaron amarrados con una soga…
—¿A quién?
—A la señorita Inés…, y también…, también al señor cura don Celestino. Mi madre pudo escapar subiéndose al tejado.
—Pero ¿qué pasó…, qué?
—Los franceses dijeron que desde el balcón se había tirado una cazuela de agua hirviendo… Fue don Celestino el que…
—¡Jesús me valga!… Y a dónde les han llevado…, ¿sabes?
—Por ahí dicen que les llevaron a la Casa de Correos.