Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos El francés, sin atender a lo que le decía, llamó a los suyos, y en el mismo instante… Ya no hay narración posible porque todo acabó… Arrojáronse sobre nosotros. El primero que cayó fue Daoiz, traspasado el pecho a bayonetazos. Retrocedimos precipitadamente hacia el interior del Parque todos los que pudimos y como aún en aquel trance espantoso quisiera contenernos don Pedro Velarde, le mató de un pistoletazo por la espalda un oficial enemigo. Muchos fueron implacablemente pasados a cuchillo, pero algunos y yo pudimos escapar, saltando velozmente por entre escombros hasta alcanzar las tapias de la parte más honda. Allí nos dispersamos, huyendo cada cual por donde encontró mejor camino, mientras los franceses, bramando de ira, indicaban con sus alaridos que Monteleón había quedado por Bonaparte.
Difícilmente salvamos la vida; y no fuimos muchos los que pudimos dar con nuestros fatigados cuerpos en la huerta de las Salesas Nuevas o en el Quemadero. Cuando traté de regresar hallé cerrada la puerta de Santo Domingo y tuve que andar mucho trecho buscando el portillo de San Joaquín. Por el camino me dijeron que los franceses, después de dejar una pequeña guarnición en el Parque, se habían retirado.