Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Como teníamos prisa, apenas descansamos con breve sueño en Manzanares, seguimos a pie nuestra caminata. Al siguiente día, a las tres horas de camino, divisamos una espesa columna de humo. La patria del buen vino ardía por los cuatro costados… Cerca ya de Valdepeñas oímos prolongado rumor de voces y tiros de fusil. Nos fue imposible seguir por el arrecife, porque la retaguardia francesa nos lo impedía, y siguiendo el ejemplo de otros paisanos, nos apartamos del camino, corriendo por entre viñas y sembrados, sin poder acercarnos a la población. En esto vimos que la caballería francesa se retiraba del pueblo, ocupando el llano que hay a la izquierda, y al mismo tiempo el incendio tomaba tales proporciones que Valdepeñas parecía un inmenso horno. Los gritos, los quejidos, las imprecaciones que salían de aquel infierno llenaban de espanto el ánimo más esforzado.
De lejos, y al caer de la tarde, distinguíamos la columna de humo, cubriendo el cielo de vagabundas y negras ráfagas. Marijuán y yo desahogamos nuestra ira en medio de la majestuosa soledad manchega, maldiciendo a gritos al tirano invasor de España.