Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Silencio en las filas. Detuviéronse los cuerpos que ya iban en marcha, y desde el primero al último soldado prestamos atención al tiroteo, que sonaba delante de nosotros, a la derecha del camino y a bastante distancia. Corrieron por las filas versiones contradictorias. Yo me alzaba sobre los estribos, procurando distinguir algo. Sonó nuevamente el tiroteo, más vivo aún, y más cercano, y en la vanguardia se operaron varios movimientos, cuyas oscilaciones llegaron hasta nosotros. Sin duda, algo grave ocurría; el ejército todo se estremeció desde su cabeza hasta su cola. Largo rato permanecimos en la mayor ansiedad, pidiéndonos unos a otros noticias… Por último, un oficial, que a escape venía del Estado Mayor, nos sacó de dudas, confirmando lo que en todo el ejército no era más que una halagüeña sospecha. ¡Los franceses, los franceses venían a nuestro encuentro! Teníamos enfrente a Dupont con todo su ejército, cuyas avanzadas principiaban a escaramucear con las nuestras. Cuando nosotros nos preparábamos a salir para buscarle en Andújar, llegaba él a Bailén, de paso para la Carolina, donde creía encontrarnos. Todos pusimos atento el oído, y al fin nos reconocimos, sin vernos, porque el corazón a unos y a otros nos dice: «Ahí están».