Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Los generales empezaron a señalar posiciones. Todas las tropas que aún permanecían en la entrada del pueblo se pusieron en marcha. Corrimos un rato por terreno de ligera pendiente; bajamos después, volvimos a subir, y al fin se nos mandó hacer alto. Sentimos camino abajo, y como a distancia de tres cuartos de legua, más vivo tiroteo, que cesó al poco rato, reproduciéndose después a mayor distancia. Las avanzadas francesas retrocedían y Dupont tomaba posiciones.
No veíamos nada, a no ser vagas formas del suelo a lo lejos; las manchas de olivos nos parecían gigantes y las lomas de los cerros el perfil de un gigantesco convoy. Un accidente noté que prestaba extraña tristeza a la situación: era el canto de los gallos que a lo lejos se oía, anunciando el día y llamando a los hombres a la guerra.
De repente, una granada visitó con estruendo nuestro campo, reventando hacia la izquierda, por donde estaban los generales. Era como un saludo de cortesía entre dos guerreros que se van a matar; un tanteo de fuerzas una bravata echada al aire para explorar el ánimo del contrario. Nuestra artillería, poco amiga de fanfarronadas, calló. Sin embargo, los franceses, ansiando tomar la ofensiva, con ánimo de aterramos, acometieron a una columna de la vanguardia que se destacaba para ocupar una altura.